martes, abril 14

La Medicina en los Diálogos Platónicos 04 - El Banquete o Symposium

EL BANQUETE O SYMPOSIUM


En este diálogo, dedicado a Afrodita, no podía dejar Platón dejar pasar la ocasión para expresar sus ideas acerca de la relación existente entre el Amor y la Medicina. 

Define perfectamente la medicina como dependiendo del Amor y de la Armonía, así como de la cura por oposición de los contrarios.

Por amor entiende Platón la búsqueda de aquello que nos falta, la completura necesaria. El ser humano desde su más temprana infancia crece necesitado de alimento, protección, seguridad, etc., por eso busca todo aquello que no tiene o le falta. Y en esa búsqueda va adaptando las necesidades que tiene según su madurez. Las primeras necesidades físicas se transforman en necesidades psicológicas que no se satisfacen con el amor parental, sino que requiere un compañero/a acorde a sus necesidades psico-fisiológicas en la juventud. Luego repitiendo el modelo asumido de sus padres necesita completarse como ser maduro y crear una familia para adoptar el papel que le corresponde en esa sociedad. 

En los países occidentales, cada vez más este modelo no corresponde ya a la realidad, o más bien los roles de padre y compañeros vitales han sido sustituidos por otros elementos; incluso el valor social de ser padres ha disminuido, no es un valor añadido. No obstante éste se ha sustituido por una "imagen aceptable" y a la moda que permita seguir conservando la apreciación de los demás, pero no nos dejemos engañar por las apariencias: en la mayor parte de las sociedades del siglo XXI, los roles y modelos no han cambiado, sigue siendo importante el adquirir el estatus social que por sexo y tradición uno cree que le corresponde.  

Pero no sólo existe el amor común, el amor sexual, la pasión mundana (Afrodita Pandemos, o la Afrodita del pueblo) sino también ese otro amor por las cosas superiores, por los ideales. Es el Amor que se une al Bien y la Belleza en su más alta expresión, es lo que Platón llama la Afrodita Urania, o sea el Amor Celeste.

Como ambas están presentes en el ser humano, en mayor o menor proporción, éstas se expresan a nivel físico y psicológico como dos tipos de deseos, el deseo de lo saludable, en definitiva del bien y lo bello para el cuerpo, y el deseo de lo morboso o enfermizo.

¿De qué vale la medicina si el médico no es capaz de evitar el deseo por los alimentos nocivos, o el deseo por el alcohol o las drogas? El médico tiene que animar y fomentar los deseos sanos. Para Platón el arte de la medicina consiste precisamente en el conocimiento de los deseos del cuerpo, y cómo satisfacerlos o no. El mejor médico es aquel que sabe reconocer el deseo saludable del deseo enfermizo, y cómo convertir el uno en el otro, y también sabe cómo reconciliar los elementos más hostiles dentro del cuerpo.

El Amor también se expresa como Armonía o sea la capacidad de equilibrar aspectos opuestos. Así el ser humano no puede convertirse en un asceta que rechaza todo tipo de alimentos y placeres en aras de una supuesta espiritualidad. En todo caso ese ascetismo será la consecuencia de un largo desarrollo espiritual, pero no una imposición. Lo que si cabe es la "Disciplina de la Armonía", lo que nos permite combinar en la medida justa los deseos del cuerpo más sanos con los deseos intelectuales más elevados.

En Música se observa el mismo procedimiento: la armonía de los opuestos. La Música, como la Medicina, también se atiene al principio del Amor. Incluso el curso de las estaciones nos presentan estas armonías, de tal manera que sequedad, humedad, calor y frío se alternan, acompasan y atemperan organizándose según las leyes del amor.


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