sábado, marzo 7

Descodificación Biológica, Pseudociencia y Charlatanería II

Descodificación Biológica, Pseudociencia y Charlatanería


Las enseñanzas de Paracelso y la medicina tradicional acepta la existencia de múltiples causas y formas de enfocar las enfermedades, pero en ninguno de sus escritos atribuyen al trauma psicológico un papel predominante en la génesis de las enfermedades, y aunque es evidente que el karma condiciona nuestra vida, y de alguna manera "cristaliza" en nuestros genes, tampoco existe en ningún texto sagrado ni enseñanza tradicional la idea de que los "traumas" no resueltos de nuestros ancestros puedan tener una influencia en nuestras enfermedades presentes. Esta es simplemente una afirmación sin fundamento científico, ni tradicional, ni esotérico.

Las ideas que propaga la Biodescodificación parten de C. Flecher, enfermero sin preparación en terapias, salvo ciertos diplomas en Programación Neurolinguística. Establece primero una relación entre las expresiones de los órganos y la de los sentimientos y pensamientos. Esta idea tiene alguna relación con las de la kinesioterapia. 

Obviamente todo nuestro aparato fisiológico está interconectado, de todos es sabido como un dolor cardíaco puede ser experimentado como un dolor en el brazo, así como nuestros sentimientos se reflejan en cada uno de los músculos de nuestra cara y en el ritmo respiratorio y cardíaco, en la tensión arterial. Todos estos fenómenos son aprovechados por los detectores de mentiras. La inervación organizada de nuestra piel en metámeras explica bien la relación de los órganos y las sensaciones en distintas partes del cuerpo. 

Pero no existe una relación directa entre pensamiento y un músculo u órgano concreto, sin embargo sí existe una relación entre pensamiento, impacto emocional, sistema neuroendocrino y órganos. Pero es una relación de tipo global o general. 

NO SE PUEDE expresar cada pensamiento, cada emoción en cada uno de nuestros órganos o músculos, entre otras cosas PORQUE NO HAY ÓRGANOS, NI MÚSCULOS SUFICIENTES para expresar la complejidad de nuestros sentimientos y pensamientos. Y si al respecto hay alguna duda ábrase un libro de patología, cuéntese el número de enfermedades, órganos y músculos, y luego véase la lista inernacional DSM IV de enfermedades mentales, o consúltese cualquier manual de psicología. 

Pensar como dice C. Flecher que "cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y guardaría relación directa con las emociones y los pensamientos” es una afirmación simplista como menos si no engañosa.

También se afirma en estas escuelas, llamémoslas así, mentalistas, que "Las enfermedades son una tentativa de autocuración. Una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable" 

La Homeopatía reconoce que la enfermedad es una tentativa curativa por parte de la energía vital. Desde ese punto de vista podríamos decir que la enfermedad es una lucha, un intento de volver al equilibrio anterior, y por tanto una tentativa de curación. Pero aquí se acaba la similitud, porque para las tradiciones médicas serias ese intento de curar es UN INTENTO FALLIDO, y por eso hay enfermos, enfermedades y médicos que las atienden, porque ante la alternativa simple de morir o curar, la energía vital no ha sabido encontrar una salida definitiva, y es por eso que el médico interviene. 

Estas medicinas "mentalistas", como la biodescodificación y la medicina de Hamer, consideran que no hay que hacer nada, que no se debe intervenir o interferir en el curso de la enfermedad, que en todo caso la intervención es meramente psicológica. En otras palabras, se trata del viejo mito  holliwodiense, el de las películas pseudo-freudianas, de colocar al paciente frente al trauma, produciéndose así la curación total y milagrosa del paciente. No se conoce de un solo caso en que eso haya ocurrido. Y en los que afirman que ha ocurrido se trata en realidad de la cesación de un síntoma histérico o neurótico y la elaboración de un nuevo set de síntomas.

Se afirma en estas escuelas mentalistas que "...las emociones vividas en un instante, siempre están relacionadas directamente a nuestra historia vital intrauterina o a factores transgeneracionales." Lo que se ha dado en llamar "Psico-genealogía"

Y también se dice que "La armonía familiar se rompe con acontecimientos traumáticos que se incorporan a una especie de inconsciente colectivo familiar que repercute en sus miembros, incluso cuando ya han transcurrido varias generaciones."

La primera afirmación es obviamente falsa, nuestras emociones están directamente relacionadas con muchas cosas, con fracasos amorosos, con disputas, con decepciones diversas, con desempleo, con enfermedades, con vejez, y con muchas otras circunstancias a las que podemos relacionar nuestras emociones actuales. 

Hacer de la vida intrauterina un factor predominante es absurdo. ¿Qué tipo de experiencias, emociones, ideas, ansias espirituales, decepciones, etc., vivimos y experimentamos en nuestra vida intrauterina? Comparar la riqueza emocional del adulto con la intrauterina es como comparar el día y la noche. 

Las enseñanzas esotéricas nos dicen que intraútero se suceden una serie de "nacimientos", de despertares a distintos niveles, pero estas experiencias intra-útero son pocas porque el "ser" humano no está todavía encarnado totalmente, está parcialmente en otro mundo, e incluso el mundo mental con todo su aparato complejo no aparecerá hasta mucho más tarde. El ser que está tomando cuerpo poco a poco permanece en gran parte en otras esferas, donde poco a poco se borran las ideas y experiencias previas y van tomando cuerpo poco a poco los impulsos procedentes del exterior. 

En cuanto a los factores relacionados con ese supuesto inconsciente colectivo familiar, digamos que esa herencia atávica de traumas familiares tampoco tiene fundamento. Ningún psiquiatra, ningún psicoanalista, ningún texto sagrado, ninguna tradición ha mencionado esto. 

Olvidamos que lo que más pesa no son los traumas psicológicos no resueltos de nuestros ancestros sino su herencia biológica, y ésta no es más que la concretización de mi propio karma, de mis experiencias pasadas que de alguna manera me influencian hoy, pero no el de pasados ancestros. 

Pesan mis acciones, mis conflictos, en pasadas encarnaciones, con familias ancestrales no relacionadas con la producción de este cuerpo, sino con la época en que me tocó vivir. Y quizá experimento conflictos emocionales tremendos que afectan a mi salud debido a conflictos con personas vivas y presentes, encarnaciones de otras con las que estuve en relación y con las que de alguna manera continúo relacionado. Ahora bien, mi tatarabuelo desde el punto de vista genealógico, no tiene nada que ver conmigo excepto en alguna característica física menor o genética y en NINGÚN CASO CON MI ALMA.    

La Biodescodificación se ha hecho popular porque nos presenta una explicación simplista del ser humano y de los traumas psicológicos, además de prometer curaciones hasta ahora no probadas.

Pero es que además la biodescodificación no es más que una versión modificada de la llamada nueva medicina germánica de Hamer, de la que existen crecientes informes sobre los daños provocados en pacientes (ver https://es.wikipedia.org/wiki/Ryke_Geerd_Hamer) y que además de creer en que el cáncer se estaba produciendo cada vez más por una conspiración sionista, se sabe por informes de sus enfermeras que abandonaba a sus pacientes terminales llenos de dolor sin medicación alguna y retorciéndose desesperados en la cama. 

Todos somos capaces de elaborar teorías más o menos bellas, pero cuando confrontamos el dolor, necesitamos remedios concretos o al menos una medicina paliativa serena y compasiva, pero no las torturas provocadas por creencias disparatadas.

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