jueves, febrero 13

Mitos y Nutrición 7 - Algunas Reglas Básicas

ALGUNAS REGLAS BÁSICAS PARA EMPEZAR

Ante la presencia en la alimentación de miles de alternativas con efectos inesperados, hay que empezar por las reglas más básicas y simples, las más globales y de sentido común:

-Variedad en los alimentos. Toda obsesión alimenticia tarde o temprano lleva a un déficit o exceso serio. La variedad garantiza por un lado que no falte de nada, y que no se acumulen toxinas de un determinado tipo en exceso.

-Nunca cambios bruscos. Incluso si el cambio es hacia una mejor alimentación o para evitar algún perjuicio, dicho cambio debe ser gradual. Todos entendemos que la retirada de un sedante, de un corticoide como la prednisona, o de otros medicamentos de manera brusca puede ser nocivo; en el caso de la nutrición aún con mayor razón, hay que dar tiempo al organismo para adaptarse.


-No olvidar la alimentación tradicional del lugar donde se vive: genéticamente ciertas poblaciones están adaptadas a ciertos alimentos, hoy en día a través de los medios de comunicación se anuncian muchos tipos de dietas novedosas o alimentos nuevos para los que no se está preparado. Las dietas tradicionales encierran sabiduría. No obstante lo afirmado, también las dietas tradicionales encierran peligros, por excesos o carencias crónicas. Es un factor a tener en cuenta.

En cuanto a las frutas y vegetales estacionales debemos considerar que su proceso de crecimiento y desarrollo ha sido paralelo al del cambio progresivo del clima a lo largo de cierta estación, por tanto ha acumulado las energías propias de una estación para ser ofrecidas  en la siguiente. Por ejemplo, las naranjas, que obviamente encierran la energía del sol y del verano, tienen propiedades excelentes para ser usadas durante el invierno, actuando como preventivo contra las acciones del frío perverso. Ahora bien, no hay que esperar de las naranjas que tengan acciones antibióticas, ni siquiera inmunes creando anticuerpos, eso no se ha demostrado. Pero sí es cierto que desde un punto de vista energético puede regular nuestras defensas.

-Hay que detectar las obsesiones alimenticias que utilizan la dieta como un refugio para no confrontar otros problemas. Como ya señalamos anteriormente está en  la base de muchos fanatismos religiosos y obsesiones alimenticias en busca de un cuerpo perfecto y saludable (algo que por otro lado es imposible) Así se intenta controlar el problema personal y se reduce el miedo o la incapacidad de manejar el mundo transfiriéndolo al nivel corporal, el cual se considera como una opción manejable en lugar de confrontar el terror psicológico puro. Muchos aficionados obsesivos al culturismo y al fitness, tienen este problema.


-No desechar ningún alimento radicalmente llevado por opiniones de moda. Si se tiene intolerancia a la leche, ésta intolerancia puede ser de varias clases (a la lactosa, a las proteínas -solo en 1% de los casos- o a ambas) hay que especificar. Si se es europeo hay 80-90% de personas que poseen suficiente enzima lactasa en la edad adulta para procesar adecuadamente la leche, pero si se es oriental 90% de las personas no la poseen y no pueden procesar la lactosa. Y esto es porque los europeos hace ya más de 8000 años aprendieron a aprovechar este alimento, obteniendo ventajas de ello.

A veces se acusa a la leche de ser vehículo de miles de antibióticos y hormonas y otros productos dañinos, y aunque pudiera darse algún caso aislado, en Europa está prohibido desde hace muchos años ya dar hormonas a las vacas, y desde el 2006 está prohibido dar antibióticos. Sólo el 0,09% de la leche presenta trazas de antibióticos. Si se tiene intolerancia no hay que tomarla, pero en los demás casos es un alimento muy completo sin perjuicio para nuestra economía. Sin embargo las modas puritanas, como antes con el café, hacen estragos ahora contra la leche.

Por ejemplo, con respecto al trigo, puede haber intolerancia al gluten, y puede haber una enfermedad celiaca, que es un tipo de alergia especial, puede haber también intolerancia asociada al maíz, o intolerancia global al trigo por enfermedad intestinal inflamatoria, e incluso empeoramiento del reuma por los almidones presentes en el arroz, trigo y otros cereales, ésta es la base de la llamada dieta de Londres que trata de evitar el almidón. El conocimiento científico nos permite afinar y detectar exactamente el tipo de intolerancia de que se trata. En algunos casos basta con cambiar a otro cereal. Pero estas intolerancias a los cereales debe ser contrastada, para ello hay análisis especiales para detectarlas; a pesar de ello observamos que se ha convertido en una moda injustificada, de tal manera que los comerciantes la aprovechan para incluir la etiqueta "sin gluten" en alimentos que nunca lo han contenido, y por supuesto para cobrar más por algo que en muchos casos es innecesario.

Así por ejemplo, entre los diabéticos se pusieron de moda hace años tiendas especializadas en "alimentos para diabéticos". La investigación posterior probó que había más muertes entre los que seguían estás dietas con una alimentación "libre de azúcar". Hoy lo que se recomienda para los diabéticos es una dieta normal y moderada, sin abusos, y la insulina o pastillas adecuadas según las necesidades. Podemos caer en el mismo problema recomendando dietas sin tal o cual nutriente, sin considerar que puede ser necesario.

-Hay que seguir siempre que se pueda la "regla ancestral", pero sin fanatismos: Si un alimento se toma asado, será mejor que preparado en barbacoa, si frito mejor que asado, si hervido mejor que frito, si crudo mejor que hervido, siempre que el alimento no necesite cocción. Si no sufre elaboración industrial será mejor que cuando está procesado, así el queso fresco será mejor que el queso procesado, y la leche entera mejor que la vitaminada o desnatada. O sea, mientras menos manipulación mejor.

-No hay que dejarse influenciar por las grandes campañas: así la consideración del colesterol como enemigo del corazón se ha demostrado que fue una campaña organizada por las compañías azucareras para desviar la atención sobre el excesivo uso del azúcar y sus terribles consecuencias. No obstante el exceso de grasas en la dieta sigue siendo importante, como lo es también el exceso en proteínas, el exceso de hidratos de carbono, el exceso de agua, el exceso de café, el exceso de vitaminas, el exceso de ejercicio, los excesos… y las carencias que son excesos en lo que falta.

Y por último, tener en cuenta que no hay nada más fácil y más difícil al mismo tiempo que ser natural. No es natural recorrer esos pasillos de "productos naturales" de los supermercados, cuando la inmensa mayoría son "refritos" y mezclas de cientos de cosas, no es natural evitar el colesterol en los alimentos y luego sentarse durante horas a ver la televisión, en definitiva no es natural leer etiquetas compulsivamente y olvidarse de leer algunos de los hermosos libros clásicos.

En definitiva, no es natural, en muchos casos, querer "ser natural" porque eso no requiere esfuerzo, sino ser uno mismo. 

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