martes, abril 28

Los Mitos Solares de la Medicina 01

LOS MITOS SOLARES DE LA MEDICINA


El Sol del Amanecer 

Todo mito encierra en su interior un arquetipo, una verdad fértil que posee la capacidad de multiplicarse hasta el infinito en la mente del hombre capaz de aprehender sus contenidos, creando así fuerzas que lideran e impulsan hacia la conquista de metas sociales e individuales, que son contempladas por la mayoría de las gentes imbuidas por ese mito como fines legítimos y perfectos a conquistar.

En el caso de los mitos médicos, éste fenómeno posee aún una naturaleza más universal, que hace entroncar a la Medicina con otro de los mitos primarios más importantes, el Mito Solar: como ciencia situada entre la Vida y la Muerte, en el medio de los ciclos eternos de la Vida Una, la Medicina está de alguna manera íntimamente relacionada con la esencia del propio ciclo renacimiento solar. De ahí que incluso la Salud (Salus), en su raíz etimológica, se emparenta con la Salvación, con la victoria sobre la Enfermedad y la Muerte, en cualquiera de sus manifestaciones, físicas, morales o espirituales. Así pues, encontramos que los Salvadores son a menudo los Sanadores, los detentadores de la Salud en todo su alcance.

Desde el Nacimiento del Sol, su nueva juventud plena de impulsos vitales, luego su ascensión como Sol de Justicia convirtiéndose en el Rey del Esplendor y de la Balanza del Juicio en lo alto del Cielo, posteriormente su paso a la madurez y decadencia y su aproximación serena a la muerte, su paso por el inframundo oscuro o por la otra cara de la vida, y su triunfo final retornando de nuevo al mundo del amanecer, son todos ellos arquetipos que pueden ser encontrados en los mitos médicos. 

De ahí que los dioses de la medicina sean también los dioses de los Misterios, los actores de los mitos que hablan de la supervivencia física y espiritual del hombre. No es pues de extrañar que a Asclepios, dios griego de la Medicina, e incluso a Seraphis, en su versión egipcia, se le sacrificasen dos ga­llos, símbolo solar por excelencia, uno oscuro y otro de color claro, relacionados con el curso superior y el curso inferior del Sol.

El Amanecer. El origen Celeste de la Medicina

Establecida desde los comienzos, la Medicina no es el resultado según los antiguos de una progresiva evolución, de descubrimientos añadidos, ni tampoco procede de la experimentación, sino que es dada como una revelación. Un breve repaso por las mitologías médicas nos permitirá descubrir este hecho.

Tanto en la China clásica, como en el Tibet, India, etc., el comienzo de la Medicina es el resultado de un acto divino, de un don otorgado a los hombres y ligado íntimamente a los fundadores divinos de las antiguas civilizaciones.

India

En la India, por ejemplo, su origen se sitúa en las enseñanzas de los Rishis, siete seres superiores reveladores a los hombres del conocimiento sagrado y de las leyes. Estos Siete Rishis fueron relacionados con las siete estrellas de la constelación de las Pléyades. Encarnaciones sucesivas de estos primeros Instructores de la India, transmitieron el cuerpo de conocimientos médicos, siendo en algunos casos ellos mismos practicantes consumados del Arte.

Los mismos Vedas, libros sagrados por antonomasia de la revelación inda, se componen de cuatro partes, de las cuales una, el Yajur Veda, consiste precisamente en una serie de himnos y fórmulas mágicas de curación. Su origen pues se sitúa en los más remotos tiempos y, a diferencia de nuestra medicina moderna, éste hecho es lo que la hacía precisamente más cercana a la Verdad Primera según los antiguos. Esta es una característica general de las medicinas clásicas, cuanto más antiguas y más cercanas a las fuentes primeras, más sagradas y efectivas se consideraban. Aunque no se negaba el avance y la investigación, sin embargo ésta se desarrollaba dentro del cauce marcado por la revelación original.

Las múltiples escuelas de pensamiento indio hicieron de los Vedas el punto de partida de sus especulaciones, siendo las interpretaciones muy variadas y complementarias entre sí, pero siempre dentro del marco de los textos sagrados. Este mismo fenómeno general es aplicable a la especulación médica.

Ashvins
Toda una genealogía compleja de seres divinos intervienen en la transmisión de los conocimientos médicos. No obstante, el título de dioses médicos por excelencia se les asigna en particular a los Ashvins, los dioses gemelos indios, comparables a Castor y Pólux en la mitología griega.

Como en todas las tradiciones gemelares, este fenómeno tan atrayente e inexplicable, que está en el origen y fundación de mu­chos pueblos  ─ Rómulo y Remo, Apolo y Diana, Qezaltcoatl y Xotbi, los hermanos Hunahpu y Xbalanque del Popol Vuh, Osiris y Seth, etc. ─ expresa tanto el enigma de la dualidad del alma humana, divina y terrenal al mismo tiempo, como así mismo la relación existente entre los seres divinos superiores y las enseñanzas dadas a los hombres por ellos. Los Ashvins considerados como Dioses del Amanecer y del Atardecer, están íntimamente relacionados con Vida y Muerte, y por tanto también con el ciclo solar. Ellos fueron los reveladores de los Upanishads, la doctrina secreta de los Vedas, de ellos se dice que poseían todos los secretos y los poderes de la magia, menos el de la inmortalidad, aunque finalmente consiguieron que les fuese comunicado.

Los Ashvins son los dioses eternamente jóvenes, los hacedores de milagros por antonomasia en los Vedas. Curan a los enfermos, resucitan a los muertos y liberan a los oprimidos. Dioses de la Dualidad, su habilidad fundamental procede de su capacidad de conciliar los extremos, de armonizar los opuestos.

Continuará

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